El 21 de abril, el presidente Trump y la primera dama Melania Trump dieron la bienvenida a miles de invitados a la Carrera de huevos de Pascua en la Casa Blanca (en inglés), una tradición estadounidense desde hace 150 años.
Los niños hicieron rodar y buscaron huevos en el Jardín Sur, recogieron dulces, pintaron huevos y decoraron galletas. En honor al 250. º aniversario de Estados Unidos el próximo año, los invitados firmaron una mini “Declaración de Independencia” y se vistieron como los fundadores de Estados Unidos.
“La Pascua es especial”, dijo Trump, destacando la importancia de la religión en la vida estadounidense. “Es uno de nuestros días favoritos. Es una de nuestras épocas favoritas”.
Los agricultores estadounidenses donaron 30.000 huevos (de tamaño pequeño, no aptos para los estantes de las tiendas) que fueron pintados por el personal y voluntarios de la organización “American Egg Board”. Se calcula que asistieron 42.000 personas. Un sistema de lotería gratuito, abierto a niños menores de 12 años de los 50 estados y seis territorios de Estados Unidos, redujo la lista de invitados para el popular evento.

Los relatos históricos indican que los niños llevan sus juegos de Pascua a la Casa Blanca desde la década de 1860, cuando Abraham Lincoln era presidente. En 1878, cuando los niños se acercaban a la puerta de la Casa Blanca buscando huevos de Pascua, el presidente Rutherford B. Hayes ordenó a los guardias que los dejaran jugar en el césped.
Las celebraciones en la Casa Blanca el lunes después del Día de Pascua pronto se convirtieron en una tradición que ha continuado casi todos los años, excepto durante las guerras mundiales, épocas de escasez de alimentos, renovaciones importantes de la Casa Blanca o la pandemia de COVID-19.
La primera dama organiza el evento cada año y los invitados reciben un huevo de Pascua de madera firmado por el presidente y la primera dama.