Para Valentina Santana una amiga y hermana en alma
Por Carlos Díaz Picasso
Sabes que…
Una vez yo tuve un sueño
De esos raros, muy raros
Yo soñé que soñaba
En mi sueño, en tiempo medieval
Me llevaban a la horca
Me enfrente al nudo de soga loca
De repente me salvo tu boca
Tu cabellera supero las rocas
Vestiduras negras que opaco las rosas
Tacones muy altos sustentado dos piernotas
Agachada, sonriente, advertiste su derrota
Me salvo tu boca
Y me moví del sueño
Soñaba que no podía dormir
Morfeo me defraudaba
De esa mundana desveladera sin ganas
Me salvaste de la inepta cama
Tu cuerpo fue mi nana llevadera
Fui mecido en el vaivén de tus caderas
Dormí y soñé que soñaba
Estaba al borde de penumbra acantilada
Mi destino marcado por abismo entre nieblas
Como gigante me entregaste tus piernas
De ellas me sujete y resistí la gloria eterna
Y mi rostro se enfrentó a tu mi anhelo
A tus humedades y divinidades
A mis deseos de verdades
Y desperté de todos los sueños
Y yo, mi Valentina
Lamento lo que por despertar
Ha sido mi mayor perdida
Hago motín por la reina de mis sueños
